Las mujeres... ¿en qué quedamos?
Después de un largo día, un examen y un buen paseo me
encuentro en la orilla de la ciudad en la que vivo. Antes de coger el portátil,
he estado pensando en una cosa que me ha ocurrido este fin de semana, de la
que, como siempre, he sacado mis propias conclusiones.
El caso es que he tenido un evento donde había bastante
gente, y me encontré con cierta persona con la que ya había tenido algo en el
pasado.
Por evitar chismes y comentarios, este chico y yo nos
apartamos un poco de la muchedumbre, pero seguíamos estando en el sitio del
evento. Me lo pasé muy bien con él, estuvimos hablando un poco de todo, nos
reímos bastante y, al final, nos dimos tres besos tontos. Nada importante, fue
una cosa inocente.
El caso es que hubo gente que nos vio demasiado juntos, lo
que no tiene relevancia, sin embargo, acabó llegando a oídos de una persona muy
cercana a mi círculo y que, al parecer le disgustó lo que había pasado.
Resulta que una mujer soltera, por mucho éxito que tenga,
por muchos logros que haya conseguido por sí sola y que quiera disfrutar
libremente de su sexualidad, acabará siendo reducida a “has hecho tal con este
en público” o “qué vergüenza que hagas esas cosas con alguien que no es tu
novio” y una larga lista de machismo puro y duro.
A grandes rasgos, la sociedad ha avanzado bastante respecto
al machismo. Cada vez nuestra voz es más visible y, poco a poco, vamos
obteniendo los derechos que merecemos como personas. Pero si te da por mirar
con una lupa lo que pasa a tu alrededor, te encuentras cosas como estas, por
las que por desgracia, sufrimos todas las mujeres sin excepción más veces de
las que nos gustaría.
Me parece muy injusto estos juicios a los que estamos
sometidas, a los “compórtate como una señorita” y demás actos que se supone que
son “dignos” sobre nuestro comportamiento. La única regla que debería de haber
es no hacer daño a otros, no reprimir la libertad de los demás y, en
definitiva, asegurar el respeto.
Mi respuesta a esta persona que intentó reprimirme fue
ignorancia. Yo voy a seguir haciendo lo que crea que me hace feliz. Me puedo
equivocar, como todo el mundo, pero estoy segura de que moldearme a lo que la
sociedad dice que tengo que hacer es el mayor error. Si estás soltera, que
quede en tu elección disfrutar de tu sexualidad –o no-, porque lo único no
correcto es ser esclava.
Ojalá no tuviera que haber escrito este post, pero tenía que
expresar mi indignación ante esta situación. Así que aquí acabo hoy, un beso y
¡hasta la prçoxima!

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