error 404 not found: emociones
Llevo unos días dándole vueltas
sobre qué escribir hoy, tenía varios temas en mente pero, como siempre, la inspiración
siempre viene en el momento menos esperado y con la cosa más simple que puedas
imaginar.
Pero bueno, basta ya de tantos
preámbulos y vamos al tema: no nos enseñan a gestionar las emociones.
Siempre he sido una chica muy
curiosa, con ganas de aprender cosas nuevas y pendiente de todo de mi
alrededor. Está muy bien todo lo que nos enseñan en el cole, instituto, en la
uni… Sin embargo, y aunque no es nada revelador que diga esto, no nos enseñan
ni nos dan herramientas para tratar en la vida real.
En una de estas conversaciones profundas
que se tienen con amigos, me dio mucha pena saber cómo algunos pasaban malas
rachas o tenían algún tipo de problema y que se sentían mal por sentirse mal.
La vida no es como en las
películas, eso está claro, pero desde que tenemos consciencia nos muestran un
tipo de vida perfecta en la que no ocurre nada malo. Es casi una obligación evitar
problemas en lugar de enfrentarse a ellos y solucionarlos. Por eso es tan
habitual, sobre todo en estas últimas décadas, encontrarse con personas que
sufren depresión, ansiedad, algún tipo de fobia social, estrés, etc –hablo desde
el punto de vista que lo que sabe de psicología es lo ha aprendido de Internet
y de un amigo graduado en psicología-.
Hay que sentir todo. La alegría, la
tristeza, el enfado, la ira y otras tantas emociones son parte de nuestra
naturaleza, y querer reprimir lo que sea que sintamos en determinado momento no
será otra cosa que un futuro gran problema. ¿Habéis escuchado eso de la energía
no se destruye, sino que se transforma? Pues cuando se trata de “no robots”
ocurre lo mismo y, acumular emociones sin transformarlas, puede ser muy
peligroso contra uno mismo y contra los demás.
Mi consejo –el cual llevo aplicando
durante este último año- es: EXPRÉSATE. No tengas miedo de contar cómo te
sientes, tus inquietudes, tus metas… Comparte con quien tengas confianza tus “cosillas”
y conduce tus malas energías hacia posible soluciones e incluso pide ayuda
profesional si crees que es conveniente.
La vida está para disfrutarla –aunque
suene muy Mr. Wonderful- y debemos saber que habrá mejores y peores momentos,
algunos de ellos los viviremos por el azar, otros por el destino y otros por
ser culpables de algo, pero de lo que nunca seremos culpables es de sentir,
tanto para bien como para mal.
Ya os dejo de dar la lata y espero
que aunque este post haya sido cortito, os sirva o lo tengáis en cuenta, así
que ¡un beso muy grande y hasta la próxima!

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